BLACKamericanizandonos FRIvolamente

28.11.2017

Habría que remontarse al siglo XIX, nada más y nada menos -exactamente a la década de los años cincuenta-, cuando, después del día de Acción de Gracias, los comerciantes de esclavos ofrecían a estos últimos, con descuentos, a los propietarios de las plantaciones para ayudar en la cosecha del invierno siguiente, en el laboro del cortar la leña; apilarla y hacer el fuego, entre muchos otros; como ya os podréis imaginar.

Todo esto ocurrió hasta la llegada del décimosexto POTUS (President Of The United States); el gran y por siempre recordado Mr. Abraham Lincoln -gran hombre de principios y de convicciones éticas y morales-; quién, tras una guerra entre el norte y el sur del país -producida, principalmente, por su intención de acabar con la esclavitud en las plantaciones sureñas- salió vencedor contra los confederados en la mencionada lid. Por ello, Abraham Lincoln será recordado como uno de los Jefes de Estado más relevantes en la historia de los Estados Unidos, e incluso me atrevería a decir -si me lo permiten- del mundo; y todo esto, a pesar de que no llegaría a terminar su mandato (como bien es sabido por todos) con motivo de su asesinato en el teatro Ford de Wasington D.C., mientras disfrutaba de una típica obra americana.

Una vez hemos tenido la oportunidad de hacer mención, aun brevemente, del inicio del denominado Black Friday, hemos de decir que la relevancia actual que ha llegado a nuestros días tiene su origen en la década de los años cincuenta y sesenta del siglo XX, cuando lo que se conoce en los Estados Unidos como THE ARMI -esto es, la armada- y THE NAVI -séase, la fuerza naval- deciden jugar un partido de fútbol americano en la ciudad de Filadelfia, un Sábado después del día de Acción de Gracias. Este acontecimiento interestatal conseguía reunir, una vez al año, una monumental cantidad de gentes, desplazadas todas ellas para disfrutar de este curioso encuentro del deporte nacional.

Los policías de la ciudad calificaban a este día como el Black Friday; horrorizados por el tráfico y la congestión de coches, en su mayoría de color oscuro, y la contaminación que estos generaban a causa de los gases que emitían.

Muchas familias aprovechaban ese día para reunirse y darse los regalos de navidad, previendo que en las fiestas que se avecinaban tendrían que cumplir con el resto de familiares y que podrían volver a congregarse; algo, por otro lado, muy común.

Muchos de esos regalos eran sobres rellenos de monís; cosa típica de los abuelos. Es por esto que algunos comerciantes vieron la oportunidad de hacer negocio, pensando que si hacían un descuento suculento podrían conseguir algunos de esos sobres. Así las cosas, lo que sucedía es que muchas tiendas pasaban ese día de números rojos a números negros; que, en inglés, se dice <<black>>.

Y, por todo lo expuesto, nace el ya mundialmente archiconocido <<Black Friday>>.

En los EE.UU. de la segunda mitad de S. XX en los que el consumismo y el capitalismo eran como una religión, este día era como el detonante de la temporada de ventas navideñas. Por ello, si nos fijamos en los datos observamos que los ingresos en el Black Friday han ido aumentando desde el año 2008, donde las tiendas online llegaron a facturar 534 millones de dólares. Siendo así que en el año 2014 casi triplicaron esa cifra ya que la caja recaudada fue de 1.505 millones de dólares, 300 millones más que en el año 2013 en el que lograron 1.198 millones de dólares. La tendencia era positiva y las previsión para el año 2015 fue que las ventas seguirían creciendo; y así sucedió, puesto que las ventas por internet aumentaron un 14,3% con respecto al viernes del año anterior; según Adobe, que rastrea la actividad en 4.500 sitios web de venta minorista. Las promociones por correo electrónico impulsaron un 25% más de ventas que en el año 2014.

Al reino de España, este acontecimiento consumista, no llegó hasta el año 2015; ya que existía una ley que regulaba los periodos de oferta en España. Con la derogación de dicha ley, las tiendas se empezaron a animar a seguir esta moda americana. La inversión en optimización de las tiendas web y, especialmente, las web móviles para aprovechar la masiva afluencia de compradores, tiene retorno directo; dado que, año tras año, la facturación en estas fechas especiales se ha ido incrementando en España. Así, mientras que en el año 2012 sólo se vendía un 1,7% más que la media diaria durante el año, con la eliminación de la ley que regulaba los periodos de rebajas, en 2015, el incremento se cifró en un 6,4% (según el informe de OBS).

Durante el Black Friday del año 2016 las transacciones variaron, dependiendo del sector; ya que el 31,36% del total de las ventas se concentró en el textil, mientras que el 31,04% fue destinado a electrónica y telefonía. El gasto medio ha variado mucho según el artículo comprado; así, en el caso de los viajes y vacaciones, el gasto alcanzó los 207,26 euros de media, alzándose como la categoría con el mayor desembolso medio. Para las principales categorías (esto es, moda y tecnología); encontramos una cesta media de 57,40 euros y 176,72 euros, respectivamente.

La franja de edad que más compras realiza se sitúa entre los 35 y los 44 años, como protagonistas de un 32% de las ventas. A estos les siguen las personas con edades comprendidas entre 25 y 34 años, que realizaron un 26% de las compras, y las personad de entre 45 y 54 años, que acumularon un 18%.

En total, entre el Black Friday y el Cyber Monday de 2017 se generarán en España 1.400 millones de euros en ventas on-line, lo que supone un aumento en la facturación del 17% con respecto a las dos campañas del año 2016, según apunta un análisis realizado por la Asociación Española de Compra Digital (Adigital) y el optimizador financiero Fintonic.

Con todo esto analizado, no me sorprende ver en la caja tonta imágenes de centros comerciales ofreciendo rebajas suculentas, donde las gentes hacen colas durante horas para llevarse la que creen <<la ganga perfecta>>. Es un día en que los adultos se transforman en seres irracionales sedientos de deseos, como si fueran animales hambrientos en busca de comida. Sería conveniente analizar el consumismo desorbitado, pues se ha creado una necesidad en la sociedad actual de comprar.

Actualmente un alto porcentaje de la sociedad occidental vivimos a crédito, lo que nos lleva a gastar por encima de nuestras posibilidades, sólo para satisfacer una necesidad momentánea y cortoplacista.

Yo no soy -o, por lo menos, no me considero- una persona que esté en contra del consumismo, pero sí soy partidario de una educación financiera, ya que esta carencia ha sido, en gran parte, la generadora de algunas crisis económicas.

Bienvenido sea todo aquello que estimule la economía, como son los casos del "Cyber Monday" o el "Black Friday" de este frenético fin de semana del mes de noviembre; consecuencias, por otro lado, de la fiebre consumista. Nunca debemos olvidar que en economía se debe tender a la búsqueda del equilibrio y la eficiencia, porque actuar por impulsos consumistas nos puede derivar a esa frase que rezaba; "la potencia sin control no sirve de nada".

Agradecimientos a Jorge I. Rosales y Morad M. Tieb