El día de Navidad de 1991

25.12.2021

En la tarde del 25 de diciembre de 1991 la gente caminaba por la Plaza Roja de Moscú, era una tarde como la de cualquier invierno en Moscú, blanca cubierto todo de nieve, pero esa tarde era la más especial de todas cuanto habían vivido los soviéticos en 74 años. La bandera roja de la hoz y el martillo dejó de ondear sobre el Kremlin, dando paso a la tricolor de la Federación Rusa que ocupó su lugar y es que como si de un regalo de Navidad fuera, el presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, había anunciado su renuncia al cargo en un mensaje televisado y radiado en vivo para todas las repúblicas que la formaban. Un líder que fue premio Nobel de la Paz en 1990 y que ese mismo año elogió la Transición Española en un discurso que pronunció en el Senado y la relacionó directamente con los cambios que estaba viviendo la URSS en ese momento.

Lo que buscaba era acabar con una economía planificada, desde el inició de la "Perestroika" (reconstrucción) a su llegada en 1985, debido que las políticas comunistas habían llevado a la pobreza y miseria a decenas de millones de personas, y es que entre los años 1932 y 1933, entre 1,5 y 4 millones de personas murieron de hambre y enfermedades derivadas en la antigua República Socialista Soviética de Ucrania. La cifra se eleva a 12 millones si se suman otras regiones de la URSS afectadas, el 12,6 por ciento de la población (3,9 millones de muertos de 31 millones) que llegó a un 20% en regiones como Kiev, sin incluirse en el unos 600.000 nacimientos.

El fin de la URSS, cambió el equilibrio de poder del mundo y sembró las semillas de un tira y afloja aún abierto entre Rusia y la vecina Ucrania.

"El colapso de la Unión Soviética fue uno de esos acontecimientos en la historia que se creía que eran impensables hasta que se volvieron inevitables", dijo a The Associated Press Dmitri Trenin, director del Centro Carnegie de Moscú. "La Unión Soviética, fueran cuales fueran sus posibilidades de largo plazo, no estaba destinada a desaparecer cuando lo hizo".

Sin embargo el otoño de 1991, cambio todo, los problemas económicos y los movimientos independentistas de las repúblicas soviéticas habían colapsado. El golpe de Estado fallido en agosto de 1991 por parte de la vieja guardia comunista sirvió de catalizador, al erosionar de forma drástica la autoridad del presidente, incentivando a más repúblicas soviéticas a buscar la independencia. Gorbachov buscó con desesperación negociar un nuevo "tratado de unión" entre las repúblicas para preservar la URSS, y encontró una fuerte resistencia en su archirrival, el líder de la Federación Rusa, Boris Yeltsin, que deseaba tomar el control del Kremlin y tenía el apoyo de otros líderes de repúblicas soviéticas con ideas similares. El 8 de diciembre, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia se reunieron en una casa apartada en el campo, dando por finalizada la era de la URSS y anunciaron la creación de la Comunidad de Estados Independientes, parao dos semanas más tarde, otras ocho repúblicas soviéticas sumarse a la alianza recién formada, planteando un difícil dilema a Gorbachov: renunciar o tratar de evitar la ruptura del país por la fuerza.

El presidente analizó la cuestión: "Si hubiera decidido recurrir a parte de las estructuras armadas, inevitablemente habría desencadenado un grave conflicto político con sangre y consecuencias negativas de largo alcance". "No podía hacer eso: habría dejado de ser yo mismo". "Podría haber desencadenado episodios sangrientos en Moscú y en toda Rusia, quizá en toda la Unión Soviética, o podría haber consolidado algunas cosas, si hubiera decidido seguir ese camino, tendría sangre en las manos".

La URSS adoptó la economía planificada que controlaba plenamente la producción y distribución desde el gobierno, ocasionando una política de "comunismo de guerra", que suponía la nacionalización de la industria, la distribución centralizada de la producción, el control de la agricultura y el intento por abolir la circulación del dinero empresa privada y el libre comercio. Los diversos planes de colectivización forzada de la agricultura, junto a una industrialización rápida que se resumía en la fórmula "sóviets + electricidad", y es que a principios de la década de 1940 la economía era prácticamente autosuficiente, pero la Segunda Guerra Mundial, dejó el país en ruinas, ya que todo lo dedicó a la industria militar, sin importarle nada que el pueblo muriera de hambre.

Las inversiones siempre fueron decididas por los políticos comunistas, anunciando con propaganda un crecimiento sostenido durante décadas y es que este fue el talón de Aquiles de la URSS, no tener una visión a medio y largo plazo, incapaz de sostener el ritmo de inversión en las naciones extranjeras, en los proyectos armamentistas y científico-tecnológicos que exigía la competencia con los Estados Unidos y al mismo tiempo dar de comer a todo su pueblo. Por lo que fue un "coloso de de pies de barro", que acabo su agonía 1991 años después del día de la llegada del mesías al mundo.

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