500 Años del Don Juan toledano

16.11.2019

«La tierra más hermosa que ojos humanos han visto» estas fueron las palabras que pronunció Cristóbal Colón el 27 de octubre de 1492, cuando al caer la noche fondeaba sus naves en una zona de la costa norte de la provincia Oriental. Colón pisó tierra cubana por primera vez el 28 de octubre. Juana fue el nombre con la que se la bautizó en honor al príncipe Juan, primogénito de los Reyes Católicos, y allí Colón afirmó que estaba a tan solo diez días de viaje de la costa de Cathay (China). Colón pensó que Cuba era lo que Marco Polo había llamó Cipango (actual Japón) en sus crónicas sobre archipiélago asiático. Los aborígenes la llamaban Coaba "isla grande" por eso su evolución del nombre hasta llamarse Cuba. Es imposible pensar o hablar de ella sin que nos embargue entrañable nostalgia por cuanto supuso durante siglos para nuestro país.


El olvidado fundador de La Habana

Entre 1508 y 1559 más de mil toledanos (exiliados tras la guerra civil) se embarcaron «en el poblamiento y ordenación del Nuevo Mundo» entre ellos estaba Don Juan de Rojas Manrique, pariente del rey Fernando el Católico. Este hidalgo natural de Cedillo de Condado fue quien un 16 de noviembre de 1519 junto con un grupo de españoles fundó la Villa de San Cristóbal de La Habana, llamada San Cristóbal, en honor al santo que era patrón de los navegantes. Se cree que fue en donde hoy se encuentra el Templete, una edificación histórica situada en la Plaza de Armas de La Habana Vieja el lugar donde se fundó la ciudad. Don Juan de Rojas Manrique, convivió en la isla con sus trece primeros gobernadores. Su estrecha relación con la mayoría de ellos, hizo que fuera nombrado lugarteniente. Participó en las últimas fases de la conquista de la isla; tuvo una implicación muy activa en el diseño de las construcciones defensivas con sus dos primeras fortalezas; fue valiente siempre enfrentándose a los piratas y corsarios cara a cara, lo que le llevo a conocer a casi los primeros grandes descubridores y conquistadores de la época y fue uno de los más importantes y ricos allí durante la primera mitad del siglo XVI. La Habana fue la sexta ciudad fundada por la Corona Española en la isla de Cuba y bajo una ceiba, se celebró la primera misa y el Cabildo recibió la guarda y custodia de los fueros y privilegios de la villa de La Habana, según costumbre y usanza de las leyes de Castilla. Sin embargo la villa primigenia de San Cristóbal de La Habana, fue fundada en 1514 originalmente a orillas del río Mayabeque, para más tarde asentarse definitivamente en la costa norte, en la Bahía de Carenas.


El comercio y su situación geoestratégica

En 1561, la Corona decidió que la villa fuese el lugar donde se concentraran las naves españolas procedentes de las colonias americanas antes de cruzar juntas el océano construyéndose por tanto, para su protección, defensas militares a la entrada de la bahía de La Habana y en sitios estratégicos, convirtiendo a la ciudad en una de las mejor defendidas del Nuevo Mundo.

El 20 de diciembre de 1592, Felipe II otorgó a la villa el título de "ciudad", dado que en 1563, el entonces gobernador de la isla de Cuba trasladó allí su residencia oficial desde Santiago de Cuba, sede hasta entonces del gobierno de la isla. En 1634 por Decreto Real se le declaró "Llave del Nuevo Mundo y Salvaguarda de las Indias Orientales" y en 1665, se le concedió el derecho de ostentar su propio escudo, en el que estuvieron representadas, mediante tres torreones, las fortalezas (La Real Fuerza, El Morro y La Punta) que defendían la ciudad.

El azúcar y el comercio influyeron notablemente en que durante los siglos XIX y XX la urbe experimentara no solo un profundo proceso de expansión de su territorio sino también de crecimiento demográfico, socio-económico y cultural, factores que convirtieron a La Habana en una de las ciudades más ricas y notorias de la zona de América Central y Caribe. En el año 1950, mientras en países como España seguíamos con la radio allí ya tenían señal de televisión, a su vez también fue la capital del segundo país más prosperó de América Latina, solo superado por Venezuela, y es a mediados del siglo XX cuando comienza a configurarse la actual forma de la capital. El triunfo de la Revolución cubana y la aplicación de proyectos de transformación nacional trajeron consigo el aumento de la emigración hacia las urbes, provocando el boom demográfico en La Habana, y con ello su expansión, esta vez hacia las zonas del este y el sur.


Hoy en día

La Habana es la capital de la República de Cuba, su urbe más grande, el principal puerto, su centro económico-cultural y su principal polo turístico. Es la ciudad más poblada del país, con una población de más de 2 millones de habitantes y la tercera más poblada de la región del Caribe. Su patrimonio histórico, arquitectónico y sobre todo cultural, expresado en la fusión entre europeos, africanos y aborígenes la convierten en una ciudad receptora de turismo internacional, recibiendo más de 4 millones de turistas en los últimos años y siendo esta su principal fuente ingresos actualmente desde la caída de la Unión Soviética en 1991. En 1982 La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad por tener uno de conjuntos arquitectónicos mejor conservados de América Latina. Entre ellos podemos encontrar algunos tan representativos como: la Catedral de la Habana, la Plaza de Armas, el Castillo del Morro, el Museo de la Revolución, el Palacio Nacional de Bellas Artes, el Gran Teatro de La Habana, el Capitolio, la Plaza de la Revolución y el Malecón, quizás el símbolo más reconocido a nivel internacional de la ciudad.