Un País No Crece NUNCA,   Si No Tiene Un Cambio

03.03.2021

En junio de 1995, se publicaba el álbum La Carretera, convirtiéndose en el disco más vendido en el primer día, de su puesta a la venta. Consiguiendo ser disco de platino en España, llegando a alcanzar más de 1.000.000 de copias vendidas en toda Europa y en EE.UU. recibió el premio Billboar al mejor Album de Pop Latino.

El famoso cantante Julio Iglesias participó en un mitin de Aznar para pedir el voto -y la mayoría absoluta- ante alrededor de 14.000 personas. Lo hizo a través de un discurso de unos cinco minutos de duración y aseguró que, "después de 13 años con el mismo Gobierno, un país no crece, si no tiene un cambio. No solamente no crece, si no que se apoltrona se acomoda, se acostumbra. Hoy en Zaragoza, (29 de febrero de 1996) digo con todo mi sentimiento y mi raciocinio, digo: que no va a haber un mejor presidente para España que José María Aznar." El cantante, no se equivocó porque en materia económica, transformo el país complemente.

De la España de 1996 a la de 2004

EL PIB por aquel entonces rondaba los 490.000 millones de € y con una población de casi 40 millones el PIB per cápita se situaba en 12400€. La Tasa de Paro Total, era del 19,1%, si la segmentamos en hombres era del 15,1% mientras que la de mujeres era muy elevada, superando el 25%. Todo esto cambió en ocho años, y en 2004 el PIB casi se había duplicado, conociéndose en todo Europa como el milagro económico español, ya que este llegó a ser de 859.437 millones de €. La España de aquel entonces fue la puerta de entrada para muchos sur americanos, en busca de una vida mejor, por lo que gracias a ellos la natalidad aumentó y el país creció demográficamente llegando a incrementar su población total en más de un 5% en tan solo 8 años, y con un salario medio de 19700€. La Tasa de Paro Total estuvo mínimos históricos, reduciéndose en más de la mitad en tan solo 8 años y situándose en torno al 10,5% (2 millones). En el caso de los hombres del 7,8% y de las mujeres del 14,4%.

Criterios de convergencia económica para entrar en el €uro.

España se encontraba en el último puesto de salida, era el farolillo rojo. Por lo que no cumplía con los criterios planteados por la Comisión Europea, para acceder a la primera ronda de los países miembros del €uro:

1. Estabilidad de precios: la tasa de inflación no puede exceder en más de 1,5 puntos porcentuales de la tasa de los tres Estados miembros con mejores resultados en la materia

2. Finanzas públicas saneadas y sostenibles: El país no debe estar sujeto al procedimiento de déficit excesivo.

3. Estabilidad del tipo de cambio: el país debe participar en el mecanismo de tipos de cambio (MTC II) durante al menos dos años, sin grandes desviaciones con respecto al tipo central del MTC II y sin devaluar el tipo central bilateral de su moneda respecto del euro durante el mismo periodo.

4. Tipos de interés a largo plazo: el tipo de interés a largo plazo no debe exceder en más de dos puntos porcentuales del tipo de los tres Estados miembros con mejores resultados en materia de estabilidad de precios.

Con todo esto España cumplió y entró.

El MAR español

Nada de esto hubiera sido posible sin una persona en concreto, Miguel Ángel Rodríguez, un periodista de apenas 32 años que fue pieza clave, para llevar a un joven funcionario, conservador y liberal de 43 años a la Moncloa. Un trabajo duro ya que tenía que convertir a un hombre introvertido en alguien divertido que conectara con el público, y la tarea de refrescar al conservadurismo español, para unirlo en una sola voz. Entre 1989 a 1996 fue director de Comunicación del refundado Partido Popular y, posteriormente, secretario de Estado de Comunicación. Todo un 'spin doctor'

En la mesa tomando decisiones

Un año antes, en marzo de 2003, se produjo en Portugal la conocida como "La Cumbre de las Azores" una reunión mantenida en las islas Azores el 16 de marzo de 2003, (previa a la Invasión de Irak del 20 de marzo de 2003) por los jefes de gobierno de Estados Unidos (George W. Bush), Reino Unido (Tony Blair), España (José María Aznar) y Portugal (José Manuel Durão Barroso) el anfitrión.

Independientemente de los pensamientos e ideologías que se puedan tener, España no solo estaba en el grupo de los países más importantes, si no que estaba en el pódium, en la segunda plaza, donde por primera vez éramos los que hablábamos y el mundo nos escuchaba.